Como en todo lo que se inicia, sin saber muy bien hacia dónde se dirigen estos primeros pasos, se experimenta un titubeo, una sensación extraña (de acción invisible) a la par que familiar, sobre todo si se tiene la costumbre de escribir desde la soledad e intimidad de las creaciones cuyo estado natural no es la luz pública. De modo que esa extrañeza y esa familiaridad se unen aquí para dar paso a un comienzo... Aún no tengo idea alguna, con qué materiales se contituirá este blogg. Tal vez, con aquellos residuales que en realidad abundan en nuestra naturaleza narcisista, y que tanta necesidad tenemos de dar a conocer. Al fin y al cabo, darse a ver, a conocer, no es otra cosa que lucir en público aquello que pertenece exclusivamente al ámbito privado. La intimidad, es un valor que se ha transformado en una moneda. Parece ser que se aspira a las plataformas donde luzcan mejor nuestras pequeñas particularidades. Al Olimpo del exhibicionismo. Una tarea que si antes estaba en las manos privilegiadas de los artistas, hoy, todos hemos descubierto felizmente que, ese monopolio, se ha terminado. Cada uno de nosotros nos sentimos no sólo capaces, sino dotados con las herramientas, las cualidades, el talento, la habilidad, el conocimiento, el entusiasmo, la creatividad y hasta la confianza de creer en que aquello que estamos compartiendo con el resto del mundo, tiene interés alguno. Desde luego, es mucha confianza... Pero, el hecho es que podemos. Sí, podemos acceder a esta pizarra y escribir y mostrar sin pudor alguno. Incluso, sin cosa alguna que mostrar; mirado con detenimiento, este hecho fabuloso es, en verdad, lo que constituye el mayor logro de todos... La cualidad, no la facilita el medio, aunque éste de la oportunidad para que lo comprobemos. Es difícil hacerlo, ya que la vanidad es uno de los elementos más tóxicos de la naturaleza humana, teniendo entre sus efectos más contaminantes, el de la ceguera, la pretensión y la estupidez... A veces, no somos nosotros exactamente los responsables de esta contaminación, pero sí lo somos de contenerla en la medida que nuestra humildad, sea más poderosa que todo ese aparato de vanalidades sin interés ni razón alguna.
En fin... Esto, que también es pura vanidad, puede servirme como tímido comienzo en una aventura solitaria que ignoro hacia dónde me va a conducir. ¿Contar? ¿Compartir? ¿Revelar? ¿Inducir?... El descaro humano no tiene fronteras, de modo que..., ya veremos a dónde me conduce el mío.
2 comentarios:
Hola Miguel!!!........Esa es una aventura que hemos comenzado mas de uno. No estás solo en eso.Yo tampoco sé donde me conducirá el mio, pero de momento me sirve para expresar sentimientos momentáneos . Decirte que tu blog me parece estupendo, y que para cualquier duda que tengas, ya sabes, tu pregunta....en lo que pueda ayudarte, aqui estoy.
Un beso y felicidades por tu blog
Montse.
Buenas noches Miguel, he tenido el placer de entrar en tu blog a través del de una amiga. Me llamó la atención que fueras escritor y busqué algún dato tuyo por la web, por ella se que eres de Sevilla y que has publicado otro libro además del que comentas aquí. Yo escribo poesía, pero es ese tipo de poesía que nace, creo, sin querer cuando a uno el alma le llora y que cuando recupera la alegría se vuelve mustia, esa poesía que luego uno es incapaz de compartir porque cuando la relee le parece cursi hasta el dolor. Comparto contigo cada una de las palabras de tu introducción, es más hasta comparto a Isaías con aquello de “vanidad de vanidades” y sin embargo mañana voy a ser arrogante, presumiré de haber compartido letras con un escritor de verdad. Es posible que puedas colgar algún poema por aquí?
Un saludo
María
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